Muchos me lo preguntan. Lo que hemos visto en casa durante años, lo que me cuentan los clientes, por qué a veces parece que limpian menos y por qué ya no es una moda.
Por Daniel ·
Es normal preguntarlo. En casa llevamos años usando productos así: empezamos por los del supermercado, unos funcionaban y otros no, y los comprábamos más por moral que por eficacia. Con los de Goodgranel fue distinto: nos sorprendieron tanto que ahora los usamos para todo, en la limpieza y en la higiene.
Si no limpiaran, no tendría sentido venderlos: acabarías lavando dos veces y gastando el doble.
Consumidor antes que vendedor
Antes de vender estos productos, los usábamos en casa: primero unos pocos y, después, todos. La historia completa está en Quiénes somos.
Lo que me cuentan los clientes
- Toallas y sábanas. Una clienta con un alojamiento vacacional lava toallas, sábanas y cortinas con el Quitamanchas OXI con Percarbonato, y le quedan de un blanco impecable. La persona que le ayuda con la limpieza también me compra ya. Y lo ha usado en manchas de humedad de la pared, como cuento en el artículo de los hongos.
- Olor a sudor. El Limpiahogar Oxígeno Activo, añadido al detergente, ha quitado de unas camisetas un olor a sudor que no se iba con nada.
- Champú sólido. Es lo que más vendo. Con muy poca cantidad el pelo queda perfecto y aguanta limpio más tiempo. Algunas clientas ya ni usan acondicionador. Cada pelo es un mundo, pero es lo que me cuentan.
- Detergentes y suavizantes. Me dicen que hacen su trabajo como cualquier otro.
Por qué a veces parece que limpian menos
Goodgranel, el fabricante, dice que limpian igual que los productos convencionales, siempre que se use la dosis adecuada. Lo que cambia, explica, es la sensación, porque muchos productos convencionales llevan aditivos que dan apariencia de limpieza sin limpiar más:
- La espuma. Si notas menos, no significa que limpie menos.
- El perfume. Oler más fuerte no es estar más limpio.
- Los blanqueantes ópticos. No quitan la suciedad: reflejan la luz y dan un blanco más azulado.
La clave está en la dosis. La tienes en la etiqueta, y depende de la dureza del agua de tu zona y de lo sucio que esté lo que lavas. Echar más no limpia más: si dudas, empieza por la dosis mínima y sube solo si el resultado no te convence.
Mi único pero: el quitagrasas
Tenía mis dudas con el Quitagrasas Limón y es genial, pero es fuerte: hay que usarlo con guantes, con cuidado y sin abusar. Que un producto sea biodegradable no significa que puedas echar lo que quieras.
Ya no es una moda
Todo lo que usamos para limpiar acaba en el agua, y el agua es de todos. Europa ya obliga a las grandes depuradoras a añadir, por etapas, un tratamiento para los contaminantes que llegan al agua, y desde 2030 prohíbe en los alojamientos los envases de higiene de un solo uso.
Y ya no es solo para quien vive en la ciudad: la tienda va sobre ruedas a los pueblos pequeños, las villas y los barrios remotos.
Cómo comprobarlo
Llévate poco, que no hay pedido mínimo. Prueba uno en lo que más te cueste limpiar, con la dosis de la etiqueta, y ya me dirás.