Ideas para dar una segunda vida a los cepillos de dientes de bambú: un molinillo de viento y un vaso portacepillos hechos con sus mangos.
Por Daniel · · actualizado el
Imagen generada con IA
Aunque ya no los usemos para lavarnos los dientes, los cepillos de bambú pueden tener una segunda vida muy útil. Son ideales como cepillos de limpieza para rincones difíciles (las juntas de los azulejos, las ranuras de las ventanas, los teclados o incluso las uñas) o como herramientas para proyectos creativos: desde efectos de salpicado con pintura acrílica hasta texturas en arcilla o la aplicación de tintes.
Además, también podemos transformarlos en objetos originales y divertidos de fabricar. Aquí tienes dos ideas sencillas para probar en casa. Seguro que después se te ocurren otras, y si es así, ¡nos encantará que nos las cuentes!
Molinillo de viento
Una idea sencilla para compartir con los más pequeños: es rápida y solo necesitas un mango de bambú.
Materiales
- 1 cepillo de dientes de bambú usado
- Alicates o tenazas pequeñas
- Lija fina (opcional)
- 1 alfiler o chincheta con punta larga
- 1 trocito cuadrado de papel o plástico fino (de una carpeta vieja o una botella)
- Tijeras
- Rotulador y regla (opcional, para marcar)
Paso a paso
- Quita las cerdas del cepillo. Con unas tenazas o alicates, ve sacando las cerdas, pocas cada vez, tirando suavemente. También puedes cortar la cabeza con una sierra de marquetería o una segueta. Si quedan restos o bordes ásperos, líjalos un poco.
- Haz las aspas. Recorta un cuadrado de papel o plástico de unos 10 × 10 cm. Marca las diagonales con una regla y corta desde cada esquina hacia el centro, sin llegar del todo. Dobla una punta de cada esquina hacia el centro, siempre en la misma dirección, y fíjalas todas juntas con la chincheta.
- Monta el molinillo. Clava la chincheta con las aspas en la parte superior del mango. Si quieres que gire mejor, pon un trocito de cartón o una arandela entre el papel y la madera, para que haga de separador y el aire lo mueva más fácilmente.
Después, añade detalles decorativos: ojos, pintura, cuerda… ¡hazlo único!
Ideas extra
- Si lo vas a usar al aire libre, usa plástico en vez de papel para las aspas.
- Puedes barnizar el mango para protegerlo de la humedad.
- ¡Haz varios de diferentes colores y tamaños!
Vaso portacepillos
¿Y si los propios cepillos nos ayudan a sostener los nuevos? Con unos cuantos mangos de bambú usados puedes fabricar un vaso o soporte original para cepillos de dientes, bolígrafos o pinceles. Es decorativo, práctico y muy fácil de hacer.
Materiales
- 10 a 12 mangos de cepillo de bambú
- Sierra pequeña
- Cola de carpintero
- Lija
Paso a paso
- Prepara las piezas. Corta todos los mangos por la mitad, separándolos de la cabeza con cerdas. Lija los cortes para que queden limpios y uniformes. Necesitas al menos 20 piezas del mismo tamaño.
- Construye la base. Pega 4 piezas formando un cuadrado plano: 2 paralelas y 2 cruzadas encima. Deja secar con presión.
- Levanta las paredes. Capa a capa, ve pegando las piezas alternando la dirección en cada esquina, como una cabaña de troncos. Aplica cola en cada punto de contacto y deja secar antes de añadir la siguiente capa. Repite hasta tener 5 o 6 filas.
- Remata y lija. Cuando esté seco del todo, lija suavemente las esquinas y cualquier irregularidad para darle un acabado limpio.
El resultado es un portacepillos resistente, bonito y 100 % hecho con materiales que ibas a tirar. ¡Una segunda vida para tu cepillo de bambú!